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Parafilias; entre el límite de lo normal y lo patológico

En términos generales, las parafilias son el comportamiento sexual donde el placer o el orgasmo se consiguen más allá de las relaciones sexuales convencionales. Las personas que practican algún tipo de parafilia suelen haber practicado tanto sexo de manera convencional, que esto ya no los satisface, razón por la cual necesitan buscar excitación o placer por medio de otras fuentes.

Una clasificación de los principales trastornos sexuales nos puede dar una idea sobre cómo se organiza esta vertiente de nuestro comportamiento.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la definición de parafilia es “Desviación sexual” . Podría parecer que tiene una connotación negativa, pero la palabra desviación, en sentido literal, no es otra cosa que salirse de la norma. Prácticas sexuales como el fetichismo, el masoquismo, el exhibicionismo, el voyeurismo y muchas otras son precisamente eso: patrones de comportamiento sexual poco habitual en los que la fuente de placer puede ser un objeto (o una parte del cuerpo), una situación concreta o un tipo de persona.

¿Hablamos entonces de desórdenes mentales?. Psiquiatras y sexólogos tienen claro que algunas parafilias constituyen comportamientos patológicos, mientras que otras no. La línea divisoria entre una y otra es muy fina, todo radica en el respeto a los demás y en cómo alteran la vida del individuo. Por ejemplo, el masoquismo supone un problema cuando se impone, mientras que si se practica con otra persona o personas que consienten puede calificarse, como mucho, como una extravagancia.

El caso más claro de parafilia patológica, que además es moralmente inaceptable y delictiva, es la pedofilia. El exhibicionismo, entendido como exhibir los genitales a otra persona sin su consentimiento, puede suponer una agresión sexual, sobre todo si se dirige a personas  que se encuentran solas y, especialmente, a menores.

Existen muchas parafilias. La parafilia puede centrarse en numerosos objetos, situaciones, animales o personas (como los niños o en los adultos que no consienten). La excitación sexual de la persona depende de la utilización o presencia del foco en el que se centra. Una vez establecidos estos patrones de excitación sexual, por lo general en los últimos años de la infancia o al inicio de la pubertad, suelen perdurar durante toda la vida.

En las relaciones y fantasías sexuales de adultos sanos es frecuente que exista cierto grado de variedad. Algunas conductas sexuales de naturaleza poco frecuente, pero que no implican riesgo lesivo, pueden formar parte de una relación de afecto y amor, si ambas personas consienten en su práctica. Sin embargo, cuando las conductas sexuales causan angustia o daño o alteran la capacidad de una persona para funcionar en sus actividades diarias, se consideran un trastorno parafílico. El malestar puede ser el resultado de las reacciones de la gente ante su comportamiento o del sentimiento de culpa por el hecho de hacer algo que resulta socialmente inaceptable.

Los trastornos parafílicos pueden perjudicar gravemente la capacidad de mantener una relación sexual recíprocamente afectuosa. Las parejas de las personas con un trastorno parafílico pueden sentirse como un objeto o como si no tuvieran importancia o no fueran necesarias en la relación sexual.

Diagnóstico

Los criterios diagnósticos para Parafilias incluyen:

  • Presencia de una fantasía patognomónica y un impulso intenso por actuar la fantasía o su elaboración conductual.
  • La fantasía, que puede provocar malestar al paciente, contiene material sexual inusual, que es relativamente fijo y muestra sólo leves variaciones.
  • Excitación y orgasmo dependen de la elaboración mental o la actuación conductual de la fantasía.
  • La actividad sexual es ritualizada o estereotipada y hace uso utilitario de objetos degradados, reducidos o deshumanizados.

Parafilias más frecuentes

Una clasificación de los principales trastornos sexuales nos puede dar una idea sobre cómo se organiza esta vertiente de nuestro comportamiento. Por ello, vamos a hablar un poco de cada trastorno de la conducta sexual para lograr entenderlo mejor.

Trastornos sexuales: ¿qué son y cómo se manifiestan?

Los trastornos sexuales se han dividido en tres grandes grupos como son las parafilias, las disfunciones sexuales y los trastornos de identidad sexual. Esta forma de clasificarlos nos ofrece un esquema básico sobre los tipos de los trastornos sexuales y psicosexuales.

A continuación vamos a repasar cada uno de estos grandes grupos para comprender mejor la naturaleza de cada trastorno sexual, así como sus manifestaciones más comunes.

1. Parafilias

Las parafilias se caracterizan por intensas y repetidas fantasías sexuales, impulsos de cariz sexual que implican a objetos no humanos, sufrimiento o humillación propia o niños o personas que no consienten, y que por lo tanto se consideran desadaptativas, pues dañan la calidad de vida del individuo y/o de las pesonas que se relacionan con él. Varias de ellas son las siguientes:

1.1. Exhibicionismo

Es una conducta que se caracteriza por un alto nivel de excitación a través de la exposición de los genitales a una persona de forma espontánea y sucesiva. Suele predominar en niños y adolescentes como máximo 20-30 años. Se da con más frecuencia en hombres y en lugares públicos. Se ha descrito a estas personas como introvertidas, retraídas y dependientes.

1.2. Voyeurismo

Se caracteriza por la excitación de una persona al contemplar personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual, el riesgo de ser descubierto actúa como un potenciador de la excitación. Comienza en la adolescencia pudiendo ser pasajero o crónico. Suelen ser tímidos y con cierta dificultad para iniciar o mantener relaciones de pareja. Recientemente se ha reportado una práctica en algunas ciudades que consiste en personas que frecuentan lugares donde las parejas van a tener relaciones.

1.3. Froteurismo

Consiste en la excitación erótica a través del rozamiento del órgano genital con el cuerpo de otra persona sin su consentimiento. Estas actividades se suelen realizar en lugares públicos como puede ser el metro, discotecas o el autobús. El froteurismo va acompañado de masturbación ante el recuerdo. Afecta a hombres de entre 15-20 años.

1.4. Fetichismo

Es la persona que se excita observando y manipulando los objetos inanimados como ropa interior femenina. Suelen masturbarse mientras tocan la prenda en cuestión. Suelen ser hombres heterosexuales. Dentro de esta podemos definir el fetichismo transvestista que consiste en ponerse ropa interior del sexo contrario cuando están solos o cuando realizan el acto con su pareja.

1.5. Paidofilia

También conocido como pedofilia Se llama así al trastorno caracterizado por la excitación o placer sexual a través de fantasías y conductas que implican la actividad sexual entre un adulto y un niñode entre 8-12 años.

1.6. Sadismo

Es la necesidad de infligir daño a otra persona para excitarse sexualmente. Implica impulsos sexuales y comportamientos que implican actos reales con o sin el consentimiento de la víctima. La persona que ejerce el sadismo puede violar o no a la víctima, incluso masturbarse o penetrarla con objetos.

1.7. Masoquismo

El masoquismo implica la necesidad de ser humillado, atacado o maltratado para obtener placer sexual. Es una de las parafilias más claramente dañinas, ya que limita la libertad de las personas.

El sadomasoquismo, como trastorno y categoría clínica, no debe ser confundido con la idea de sadomasoquismo relacionada con cierto tipo de juegos sexuales basados en el mutuo acuerdo y que no limitan la capacidad de la persona para encontrar plaer sexual en otras tendencias.

2. Disfunciones sexuales

Las disfunciones sexuales incluyen todas las alteraciones que se producen durante el acto sexual, pueden presentarse al inicio de la vida sexual o incluso más adelante. Las causas pueden ser físicas, psicológicas o ambas. Dentro de esto tenemos varias:

2.1. Trastornos del deseo sexual

Los principales trastornos del deseo sexual son los siguientes:

  • Deseo sexual inhibido: caracterizado por un déficit en las fantasías sexuales y en la falta de deseo sexual. Esta apatía no solo incluye desinterés por el sexo también por toda conducta sexual como la masturbación. Suele ser mucho más frecuente en mujeres.
  • Trastorno por aversión al sexo: las personas con este trastorno evitan todo contacto genital. Suelen presentar un elevado nivel de ansiedad y pánico ante el acto sexual. Se da con más frecuencia en mujeres.
  • Trastorno de la excitación sexual: Trastorno de excitación en de la mujer, fallo en mantener la lubricación propia de la excitación sexual hasta la terminación de la actividad sexual. Y el problema de erección en el hombre, fallo total o parcial para obtener o mantener la erección hasta el final del acto sexual. El más frecuente es la impotencia.
  • Trastornos del orgasmo: incluye las disfunciones sexuales masculinas y femeninas y la eyaculación precoz. Dentro de esta categoría también podemos encontrar la Disfunción orgásmica femenina ( anorgasmia) se define como una ausencia o retraso del orgasmo durante una actividad sexual normal. Suelen predominar los factores psicológicos frente a los orgánicos. También existe la Disfunción orgásmica masculina, que se caracteriza por la ausencia o retraso del orgasmo en el hombre tras una excitación normal.
  • Trastornos por dolor: en las mujeres, encontramos la Dispaurenia femenina: un 12% de las mujeres lo padecen. Aparece asociada a problemas de vaginismo normalmente. El dolor puede presentarse en todos los intentos de coito o en determinadas posturas. Entre las posibles causas suelen ser trastornos en la vagina o deformaciones. En los hombres puede darse dolor en la eyaculación o infecciones de uretra.
  • Vaginismo: puede darse aun cuando la mujer responde de manera adecuada a la excitación sexual. El problema llega a la hora de realizar el coito, se produce un espasmo reflejo que hace que se contraigan los músculos de la vagina provocando así el cierre de la abertura vaginal.
  • Otras parafilias: Telefonía escatológica, necrofilia, parcialismo, zoofilia, cropofilia, hipoxifilia, froterismo, etc.

3. Trastornos de la identidad sexual

Por último tenemos los trastornos de identidad sexual, que hace referencia al malestar que siente una persona por su condición sexual junto al deseo de ser del otro sexo. Entre estas personas es frecuente el deseo de someterse a una operación de cirugía plástica que pueda transformarles en una persona con una visibilidad sexual que responda a su identidad.

En este ámbito, existe un largo debate sobre si los conflictos en la identidad sexual deben ser considerados como trastornos, o simplemente como preferencias sexuales. La homosexualidad como tal no es considerada actualmente una enfermedad o un síntoma, se considera una variación normal de la sexualidad.

Tratamiento de los trastornos parafílicos

Al discutir la sexualidad y el comportamiento sexual en la consulta es importante crear un diálogo abierto que invite a respuestas honestas, se centre en las fortalezas y metas individuales, construya habilidades y promueva la responsabilidad personal, reduciendo al mismo tiempo el riesgo de consecuencias potencialmente negativas.

Cuando las parafilias afectan a las relaciones de pareja o crean malestar psicológico en quienes las experimentan, acudir a una consulta de sexología puede ser de gran ayuda. 

En otros casos, cuando existen trastornos mentales subyacentes, será necesario seguir un tratamiento psiquiátrico que, “va dirigido a controlar la impulsividad, ese deseo incontrolable, con terapia farmacológica y psicoterapia para abordar todas las dificultades en las relaciones interpersonales o en los antecedentes traumáticos que puede tener el individuo que desarrolla estas conductas”.

Derivar ante sospecha a especialista.

Se sugiere psicoterapia sobre otras intervenciones como tratamiento de primera línea para la mayoría de los pacientes con parafilias. Los componentes de la psicoterapia deben adaptarse a las necesidades del paciente individual. Los componentes potencialmente útiles incluyen la educación, el apoyo, el aumento de la conciencia, el abordaje de la baja autoestima, la resolución de problemas y la reconducción de la conducta. La terapia de parejas puede ser útil para abordar los conflictos derivados del papel del paciente en la actividad sexual de la pareja.

En pacientes que experimentan una respuesta inadecuada a la psicoterapia o tienen ansiedad o depresión comórbida, se sugiere la adición de un inhibidor selectivo de la recaptación serotoninérgica (ISRS) o inhibidor de la recaptación de la serotonina-norepinefrina (IRSN).

Factores de mal pronóstico en parafilias: edad temprana de inicio, alta frecuencia de actos, sin culpa o vergüenza sobre el acto y abuso de sustancias.

Factores de buen pronóstico: historia de coitos aparte de la parafilia, alta motivación al cambio, consultan espontáneamente, no son referidos vía legal.