Enfermedades

¿Acné en mujeres adultas?, más allá de un problema estético

Todas hemos pasado por esto, estamos listas para una junta muy importante donde seremos la estrella de la presentación o bien, estamos listas para lucir espectaculares en una cita romántica, y de pronto un terrible barrito se presenta justo en medio de nuestro rostro, y su sola presencia nos atormenta y más porque piensas ¡Ya soy adulta, no una adolescente en la pubertad! Se supone que esto ya no tendría que sucederte… ¿o sí? 

Los expertos del Hospital Houston Methodist nos explican que el acné es una condición común que afecta a adolescentes y adultos jóvenes. A veces, el problema puede continuar o incluso comenzar hasta la edad adulta, esto se conoce como acné adulto y aunque este puede afectar tanto a hombres como a mujeres, muchas más mujeres sufren de acné adulto, aunque en varones suele ser más grave.

¿Qué causa el acné en adultos?

El acné se debe a que la piel produce demasiado sebo (grasa) que, junto con las células muertas de la piel, obstruye los poros, lo que los convierte en el lugar perfecto para el crecimiento de bacterias. 

Aunque no se conoce la etiología exacta del acné en la edad adulta, sí sabemos que el factor hormonal es bastante determinante y que suele agravarse en el periodo premenstrual, en enfermedades con alteraciones hormonales, como el síndrome del ovario poliquístico, y en momentos de estrés. Otras causas las encontramos en la utilización de cremas o maquillajes con exceso de grasa (comedogénicos) y el hábito tabáquico.

El acné en la mujer adulta o acné hormonal se caracteriza por su aparición en la zona que rodea la boca, la barbilla y el cuello. Los granos de este tipo de acné suelen ser grandes, inflamados, a menudo con supuración, de tardía curación y con tendencia a dejar cicatrices en la zona afectada.

¿Cuándo ocurren los brotes de acné?

Es común que algunas mujeres experimenten acné a los 30, 40 y 50 años por primera vez, sin haberlo tenido nunca durante la adolescencia. Esto se conoce como acné de inicio en la edad adulta.
Si de repente tienes acné, busca una posible causa:
•    ¿Tienes brotes alrededor de tu período?
•    ¿Estás embarazada?
•    ¿Comenzaste o dejaste de tomar píldoras anticonceptivas recientemente?
•    ¿Te estás acercando a la menopausia?

Según la Asociación de la Academia Estadounidense de Dermatología, la fluctuación hormonal es la causante principal de estos brotes. Dichas fluctuaciones aumentan la cantidad de sebo producido en tu piel.

Consejos para evitar los brotes de acné

Antes de sucumbir a la tentación de hacer estallar ese barrito y luego ocultarlo con maquillaje, ¡detente! y mejor sigue estos consejos:

•    Sé amable con tu piel. Evita restregarte bruscamente y lavarte la cara en exceso.
•    Lávate la cara dos veces al día y luego usa un humectante sin aceite, no comedogénico (que no obstruya tus poros). 
•    Limpia bien el maquillaje de tu rostro y recuerda limpiar tus brochas de maquillaje con regularidad, ya que pueden albergar bacterias fácilmente.
•    Cambia la funda de tu almohada con frecuencia. El aceite de tu cabello y cara termina siendo absorbido por la tela y luego vuelves a acostarte, noche tras noche, depositando más aceite en la funda de la almohada y luego nuevamente en tu piel.

Qué esperar de la visita con el dermatólogo

Lo primero es hacer desaparecer la inflamación, el enrojecimiento y la supuración, si existe. En esta fase de la enfermedad, el dermatólogo determinará si es necesario combinar una terapia con fármacos con otros tratamientos físicos, como pueden ser el Láser, la Terapia Fotodinámica o micrrodermoabrasión.

Las dos primeras técnicas contribuyen a eliminar las posibles bacterias que proliferan en las glándulas sebáceas con acné y también disminuyen la inflamación y el enrojecimiento de la piel. Por su parte, la microdermoabrasión conseguirá eliminar los tapones de queratina que obstruyen los poros, dejando la piel más uniforme y preparada para recibir cualquier tipo de tratamiento necesario más.

Estos tratamientos para el acné de la mujer adulta se pueden realizar de una manera sencilla y de forma ambulatoria, sin entorpecer la rutina diaria de las pacientes. Además, a veces permiten evitar tomar fármacos por vía oral con efectos secundarios (problemas asociados al uso prolongado de antibióticos, sequedad extrema de labios, enrojecimiento de la piel e incompatibilidad con el embarazo, etc.).

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